Docente de vasta trayectoria, urbanista de trascendencia nacional, Miguel Angel Vigliocco marcó una impronta indeleble en ámbitos educativos y profesionales públicos y privados. Su fallecimiento, a los 79 años, provoca pesar entre quienes valoraron su hombría de bien y su capacidad para conjugar jerarquía académica con versatilidad, compromiso y disciplina de trabajo.
Hijo de Mercedes Rama y José Antonio Vigliocco, hermano mayor de Graciela, Miguel Angel nació en Rosario el primer día de febrero de 1937; en la ciudad situada a orillas del Paraná vivió su infancia, adolescencia y temprana adultez, entre el comercio familiar y las aulas.
Tras egresar como maestro mayor de obras de un establecimiento secundario de enseñanza técnica dependiente de la Universidad Nacional del Litoral, continuó su formación en esa casa de altos estudios; una vez graduado como arquitecto, dedicó dos años a especializarse en Planeamiento.
En su etapa como estudiante avanzado conoció a la futura contadora Amelia Genes, quien se convirtió en su esposa y compañera inseparable. Llamado a prestar sus servicios por el gobierno de la provincia de Misiones, se radicó en Posadas; allí nació su hijo José Antonio y residió dos años antes de llegar a La Plata a partir de la recomendación de un ex compañero de posgrado. El barrio de 6 entre 69 y 70 fue su primera escala en nuestra ciudad.
Profesor por vocación y convicción, enseñó Dibujo en la Escuela Técnica 5, de 7 y 76, y Estadística en la Escuela de Servicio Social de Cáritas. Durante 21 años tuvo a su cargo la cátedra de Planeamiento en la facultad de Arquitectura de la Universidad Católica local, de la que fue decano entre 2000 y 2004 y nombrado Profesor Emérito en 2011.
También dio clases en la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional. Y descolló en los claustros de Arquitectura, concursando y conduciendo a lo largo de un cuarto de siglo, con Raúl Meda y Osvaldo Altamirano como colaboradores, el Taller de Planeamiento Territorial I-II.
Responsable, junto a Meda, de proyectos de urbanización para El Chaltén, Río Turbio, Ushuaia y Río Grande, por pedido del Consejo Federal de Inversiones, se vinculó laboralmente con la administración pública nacional -Ministerio de Economía- y bonaerense -Secretaría de Planeamiento-.
Como autor, publicó obras de referencia: “Urbanización y planeamiento” (1988, reeditado en 1995), “Planeamiento y gobierno local”, y “Estructura urbana y uso de suelo”, además de incontables artículos en la revista Civilidad.
Vecino desde hace un cuarto de siglo de Barrio Norte, hincha de Newell’s Old Boys, melómano, fue asiduo concurrente a las funciones de ópera del Teatro Argentino. De honda religiosidad, versado en cuestiones doctrinarias, integró la organización Opus Dei, y supo hacer dialogar su fe con las tensiones y desafíos de la vida contemporánea.
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